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Conoce la historia de

Un ictus no detuvo las ganas de vivir de Marina.

Que ningún daño cerebral detenga las tuyas.

Despierta tu parte dormida.

El DCA pone a las personas afectadas y a su entorno en situaciones realmente complicadas. Es fácil creer que representa el final de un modo de vida, pero no tiene por qué serlo. La propia capacidad de esfuerzo y el apoyo de personas expertas en este problema pueden significar la diferencia entre sobrellevarlo y superarlo.

El DCA puede afectar a cualquier persona a lo largo de su vida. No respeta edad, género ni condición social. Los diferentes tipos de daño englobados en este grupo tienen un rasgo común: son aleatorios, imprevisibles.

A causa de esto, cualquiera puede verse afectado por el Daño Cerebral Adquirido. Ni los hábitos ni las rutinas son determinantes para padecerlo. Un golpe fortuito, una célula que muta o una simple anomalía en la corriente sanguínea puede ser suficiente para causar el daño.

Una vez afectados por el DCA podemos pensar que algunas actividades cotidianas como bailar, viajar o practicar deportes son ya cosa del pasado. Que nuestra vida ya nunca será igual. ¡Pero no es así!

Según la experiencia de todos y cada uno de los miembros de ADACEA, los límites los marcamos nosotros mismos. Aquí tenemos el ejemplo de Marina, que con voluntad, constancia y el apoyo de expertos, disfruta de nuevo de todas aquellas cosas que hacen que vivir la vida le merezca la pena.

Cuenta con nosotros

Asociados

Tú puedes ayudar a los afectados por el Daño Cerebral Adquirido colaborando con una pequeña cuota anual.

Voluntarios

¿Quieres ayudarnos? Hay muchas tareas en las que podrás echarnos una mano. Si buscabas aportar tu granito de arena, es tu oportunidad.

Afectados y familiares

Si tú o alguien de tu entorno sufre algún tipo de daño cerebral adquirido, podemos ayudaros de varias maneras.

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